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Diseño web: Los códigos de redirección 3XX

13 noviembre, 2012

El modo correcto de realizar una redirección es informar al agente (un navegador o una araña de un buscador) de que la página ya no se encuentra en su antigua ubicación, antes de devolverle ningún documento HTML, y que sea el agente el que, basándose en esa respuesta, realice la nueva petición y actualice de modo interno los datos que le puedan interesar, y que dependerán de la naturaleza de esa redirección.

Así pues, el servidor debe contestar con un código de estado de la familia de los 300. Veamos sus distintos significados:

300, múltiples opciones

El servidor devolverá un estado 300 cuando ante una petición del cliente tenga distintas páginas de destino o representaciones. Aunque el servidor puede establecer una de las opciones como preferida, será el cliente el que decida qué versión solicitar, dependiendo del content-type asociado, por ejemplo.

301, trasladado de forma permanente

Ésta es la opción más habitual en el caso de migraciones, ya que no sólo dice al cliente que solicite la nueva URL, sino que además le insta a modificar cualquier enlace que conserve almacenado o información asociada a dicha URL (como por ejemplo, el pagerank de Google). Realizar una redirección 301 implica que todos los backlinks y pagerank asociados a la página original se transmitan a la de destino, por lo que es el más aconsejable para trasladar contenido.

302, encontrado

Aunque la mayoría identifican al estado 302 como “trasladado de forma temporal”, su verdadero significado es simplemente “encontrado”, aunque indicando que temporalmente se encuentra en otra URL. Aquí el estándar fue mal utilizado por la industria, que lo implementó como el 303, así que para desambiguar se añadió un nuevo estado, el 307. Conclusión: finalmente es el 302 el que se suele usar para todos los traslados temporales, e incluso mucha gente usa el 301 cuando debería usar uno de éstos.

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