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Los nuevos métodos para trabajar

7 agosto, 2019

Si consultamos el diccionario de la RAE,  la definición de trabajo es la acción de trabajar, es decir, ocuparse de cualquier actividad física o intelectual, pudiendo ser o no remunerada por una empresa o institución. En definitiva, en este caso diremos que trabajar es tener un empleo remunerado. Ese que a fin de mes nos permita pagar la hipoteca, facturas, comida y tal vez algún capricho.

Hasta el siglo XX lo habitual era entrar a trabajar en una empresa y prácticamente jubilarte en ella. O al menos obtener empleos de larga duración.  La evolución del empleo ha ido cambiando lentamente a la vez que la sociedad. Pero en la actualidad, con la llegada de internet, los cambios se han producido muy rápidamente, por lo que para poder sobrevivir en esta sociedad, habrá que evolucionar a la misma velocidad, pues de ello dependerá tener o no trabajo.

Cómo adaptarse al empleo en el siglo XXI

El mundo laboral está cambiando de una forma radical debido a la globalización y al desarrollo en las nuevas tecnologías de la comunicación. La forma de concebir el trabajo es distinta, y los métodos de reclutamiento y los espacios de trabajo se van adaptando a esta metamorfosis.

Se va terminando con la idea que pasar muchas horas en el puesto de trabajo es lo mejor para la empresa y que estarás mejor valorado. Es posible que aún en algunos lugares de trabajo esto siga siendo cierto, pero ya se está viendo como el concepto de buen trabajador va cambiando rápidamente y tomando otra forma. Las empresas buscan productividad, cumplir los objetivos y llevar a cabo los proyectos

Estos nuevos cambios se dan tanto en la gestión de la empresa, como en sus empleados. Afecta a todos y cada uno de ellos, teniendo que asumir un nuevo rol.

Cómo afecta a la empresa

Hoy en día la tendencia actual de las empresas es contratar empleados únicamente cuando hacen falta, consiguiendo así ahorrar mucho dinero, pues de ese modo solamente pagaran por aquellas horas de trabajo que necesiten. Esto conlleva contratar personal fuera de la oficina y dar las herramientas necesarias para realizar el trabajo. Además tendrá que mantener su entidad como empresa, para no llegar a perder clientes. No solamente consiste en subcontratar un determinado servicio por el cuál obtener dinero, si no que además tendrá que dar un valor añadido para mantener su marca y su negocio a flote.

Cómo afecta al trabajador

Al trabajador, este tipo de empleo, le permite gestionar su tiempo y poder auto organizarse para cumplir con los objetivos marcados. Que bien suena eso de trabajar únicamente cuando se tienen ganas, ¡pero cuidado!, pues siempre habrá que cumplir con todos los objetivos o no volverán a contratarte. Nadie mejor que uno mismo para saber cuales son las mejores horas del día, en las que rinde al 100%, consiguiendo una mejor productividad, sin perder el tiempo debido al cansancio que puede tener una larga jornada laboral continuada.

Un buen trabajador tiene que saber adaptarse a los cambios y no tener miedo a ellos. Una buena carta de presentación y un curriculum bien hecho,  te ayudarán a encontrar contactos de empresas y colaborar habitualmente con ellas como freelancer. Puedes ver algunos ejemplos en comohacercurriculo.com. Tendrás que aprender a ser tu propio jefe, salir de tu lugar de confort, afrontar los cambios y gestionar tu propia empresa. Para ello necesitarás aprender cómo hacer una factura, gestionar los gastos, buscar herramientas que te ayuden a organizarte, automatizar parte del trabajo y, especialmente en el aspecto de gestión.

Todos debemos tener claro que vamos evolucionando a un mundo donde el puesto de trabajo y el tiempo de trabajo no es concreto, nos encaminamos hacia un estado de permanente de trabajo que cambiará radicalmente nuestras vidas.

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